Así que seguí conduciendo, encendiento cerillas, saltando sobre remolinos de agua y vaciando buzones. Estaba cansado, mojado y resacoso, pero normalente solía estar así y podía vadear la fatiga tal como vadebaba las corrientes de agua. Pensaba continuamente en un baño caliente, en las bonitas piernas de Betty y, algo que me hacía seguir, es la imagen de mí mismo en un sillón, con una copa en la mano, y el perro levantádose para acercarse a mí, mientras yo le daba palmaditas en la cabeza.
C. Bukowski
Cartero
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